Un lugar para todos mis mundos

Durante mucho tiempo mis historias han estado repartidas en distintos lugares.

En libros publicados, en manuscritos, en proyectos que han ido creciendo lentamente, en ilustraciones, en poemas y en mundos que todavía están esperando su momento.

Ahora tienen un lugar común.

He terminado de construir mi nueva web como escritora y, al hacerlo, me he dado cuenta de que no estaba simplemente ordenando una página. Estaba reuniendo una parte importante de mi recorrido.

Mi nueva web de escritora

No pretende ser un catálogo de todo lo que he escrito. Algunas historias todavía están creciendo y otras pertenecen a etapas que prefiero dejar atrás.

Es, más bien, un mapa de los mundos que sí quiero compartir.

Mis historias infantiles

La literatura infantil ocupa un espacio propio dentro de mi obra.

Aquí están Maiutac, el poblado mágico, en sus distintas versiones, y Laia Bandaia y el dragón Brag, tanto en castellano como en catalán.

También está Poemas para niños soñadores, un proyecto nacido desde la poesía y pensado para dejar espacio a la imaginación.

Y Sueños de colores, donde además de escribir, me convertí en ilustradora de mi propia historia.

Son libros muy diferentes entre sí, pero todos comparten algo que para mí es esencial cuando escribo para niños: la imaginación no tiene que pedir permiso para crecer.

Por eso he querido que la sección Infantil tenga su propio espacio dentro de la web, separado de mis novelas de fantasía y ciencia ficción.

Porque un cuento infantil puede contener magia, dragones o mundos imposibles, pero no por eso tiene que pertenecer al mismo territorio literario que una novela fantástica.

Fantasía

Y aquí está uno de los territorios donde más tiempo he pasado como escritora.

La fantasía me permite construir mundos completos.

No solamente inventar criaturas o introducir magia en una historia, sino crear lugares con sus propias reglas, culturas, conflictos, personajes e historias que pueden continuar mucho más allá de una novela concreta.

Por eso en la web he querido distinguir entre mis diferentes universos.

Nimarion

Nimarion nació como un mundo en el que la magia había desaparecido.

Pero la magia no desaparece realmente.

Solo puede quedar escondida.

El regreso de la magia nos lleva hasta Onim y Mara, dos jóvenes que se encuentran perseguidos y atrapados en un conflicto que va mucho más allá de ellos. La magia corre por las venas de Onim y Mara está a punto de descubrir qué significa ser una maga cuando alguien oscuro y terrible pone sus ojos sobre ellos.

Pero Nimarion no termina ahí.

El mundo continúa creciendo y otras historias se desarrollan dentro de él.

Por eso no quería presentar Nimarion simplemente como un libro. Es un universo.

La Trilogía del Viento

Otro de mis grandes proyectos de fantasía es la Trilogía del Viento.

Aquí la construcción del mundo vuelve a adquirir un peso fundamental. La historia no se limita a seguir a unos personajes en una aventura aislada, sino que se desarrolla dentro de un universo propio que permite que diferentes historias y personajes encuentren su lugar.

Las sagas tienen algo que me atrae especialmente como escritora: la posibilidad de crear un mundo que no se agota cuando termina una historia.

Una novela puede cerrar una aventura.

Un universo puede seguir viviendo.

Áncor

Y después está Áncor.

Un mundo que también ha ido creciendo a través de diferentes historias, entre ellas los cuentos de Garlan.

Aquí vuelvo a esa idea que aparece una y otra vez en mi manera de escribir fantasía: cuando creo un mundo, no quiero que exista únicamente para que los personajes atraviesen una aventura.

Quiero que tenga pasado.

Que tenga lugares que todavía no conocemos.

Personajes que tengan su propia historia.

Y la sensación de que, aunque el lector cierre el libro, el mundo continúa existiendo en algún lugar.

El viaje de Ábsolom

Y entre estos universos está también El viaje de Ábsolom, una novela autoconclusiva.

Ábsolom tiene dieciséis años, el cabello plateado y los ojos morados. Su viaje lo llevará a descubrir que detrás de lo que conoce existe una realidad mucho más grande de la que podía imaginar.

A diferencia de las sagas y universos anteriores, aquí la historia tiene su propio recorrido y su propio cierre.

Pero sigue compartiendo conmigo algo esencial: la necesidad de abrir una puerta hacia otro lugar y dejar que el lector la atraviese.

Lo que une mis historias de fantasía

Cuando miro ahora todas estas obras juntas, descubro que quizá lo que más me interesa de la fantasía no sea la magia en sí misma.

Es lo que ocurre cuando una persona entra en un mundo que no conocía.

Un mundo con otras reglas.

Con secretos.

Con peligros.

Con personas que saben cosas que el protagonista todavía ignora.

Y, sobre todo, con la posibilidad de descubrir que aquello que creíamos conocer sobre nosotros mismos no era toda la verdad.

Mis protagonistas suelen encontrarse en esa frontera.

Entre lo conocido y lo desconocido.

Entre aquello que se supone que deben ser y aquello que realmente quieren ser.

Quizá por eso mis mundos fantásticos tienden a crecer. Porque cuando empiezo a preguntarme qué hay detrás de una puerta, rara vez me conformo con abrirla.

Quiero saber qué hay al otro lado de la siguiente.

Y algunas puertas todavía están abiertas

No todo lo que aparece en mi cabeza termina convertido inmediatamente en un libro publicado.

Algunas historias necesitan años.

Otras todavía están buscando su forma.

En la web he decidido mostrar solo algunos de esos proyectos, los que ya tienen suficiente entidad para compartirlos.

Entre ellos está Soy una Bruja.

Sofía creía conocer su vida hasta que descubre que, detrás de todo lo que conocía, existe el mundo de los brujos y que Sofía es una bruja.

Su llegada a Daroca la llevará a descubrir una familia que desconocía, poderes que apenas comprende y una comunidad de brujos dividida por antiguas rivalidades.

Pero Sofía tendrá que encontrar su lugar en un mundo que parece empeñado en decidir por ella quién debe ser.

La novela todavía está en proceso.

Y quizá por eso me gusta que esté ahí, en la web, junto a los libros que ya han encontrado su camino.

Porque escribir también consiste en eso: mostrar algunas puertas y dejar otras entreabiertas.

Ciencia ficción

Y entonces llegamos a otro de mis territorios: la ciencia ficción.

Aquí la puerta cambia.

En lugar de preguntarme qué puede existir en un mundo mágico, me pregunto qué podría llegar a existir en el nuestro o en alguno de los futuros que todavía no conocemos.

En la web está Yingzi, una novela terminada y pendiente de publicación.

También están Banjo y Bruno, dos proyectos que todavía están creciendo y que parten de lugares muy diferentes.

En Banjo, un ser que lleva mucho tiempo buscando a los suyos cae en un planeta desconocido. Allí, Lei-lah observa algo extraño cruzando el cielo y decide descubrir qué ha ocurrido.

En Bruno, el protagonista ocupa justo el lugar contrario: no es un comandante ni un héroe. Es un barrendero, el escalafón más bajo de una nave en la que otros toman decisiones capaces de cambiar el destino de planetas enteros.

Tres historias diferentes.

Tres formas de mirar hacia el futuro.

Pero, igual que en la fantasía, vuelvo a encontrarme con las mismas preguntas: quiénes somos, qué hacemos con las decisiones que tomamos y qué ocurre cuando alguien se atreve a salir del lugar que le han asignado.

Una web para seguir el camino

Mientras construía todas estas páginas, he tenido la oportunidad de mirar hacia atrás.

He visto libros publicados hace años, personajes que todavía recuerdo con cariño, ilustraciones, poemas, manuscritos y proyectos que continúan creciendo.

Y también he comprobado algo que quizá antes no veía con tanta claridad.

Todas esas historias forman parte del mismo camino.

No escribo ahora exactamente como escribía cuando publiqué mis primeros libros.

Mis mundos han cambiado.

Mis personajes han cambiado.

Yo también.

Pero permanece esa necesidad de inventar lugares que no existen, de colocar allí a alguien que todavía no sabe qué está buscando y de descubrir qué ocurre cuando decide cruzar una puerta.

La nueva web reúne ahora una parte de ese recorrido.

Los libros que ya existen.

Las historias infantiles.

La fantasía.

La ciencia ficción.

Las novelas terminadas que esperan su momento.

Y los proyectos que todavía están creciendo.

También está mi blog, que quiero convertir en un pequeño cuaderno de bitácora para contar el camino que hay detrás de los libros: lo que escribo, lo que leo, lo que descubro y todo aquello que sucede mientras una historia intenta convertirse en novela.

Porque los mundos no aparecen terminados.

Primero son una idea.

Después una imagen.

Una frase.

Un personaje.

Una puerta.

Y, si tenemos suerte, algún día se convierten en un libro.

Bienvenidos a mis mundos.

Comentarios

Entradas populares