lunes, 17 de agosto de 2015

Ábsolom

¡Hola de nuevo mis queridos lectores!

Esta semana quiero compartir con vosotros una excelente noticia, ayer terminé mi novela Ábsolom, una novela fantástica juvenil en la que el protagonista, cuyo nombre da título a la novela, se trasladará a Teruel desde donde vivirá una increíble aventura e iniciará un viaje hacia un mundo desconocido donde deberá demostrar si cree que los sueños pueden hacerse realidad.

Ábsolom
Ábsolom, ¿que clase de nombre era ese?, se preguntó mientras miraba el techo de su habitación. A sus dieciséis años ya debería estar acostumbrado a los comentarios acerca de su nombre, pero empezaba a creer que no lo lograría. Además estaban los cambios. Siempre moviéndose de un sitio a otro sin descanso. ¿A cuantos colegios había ido ya? ¿Diez, veinte? Ni se acordaba. Había dejado de contar después de separarse de su único amigo en Barcelona. Se cayeron bien en cuanto se conocieron. Ábsolom supo que era alguien diferente cuando ni siquiera pestañeó al revelarle su nombre. Pero eso había sido hace mucho tiempo, cuando no era más que un crío de seis años.

Ahora volvía a enfrentarse a una nueva ciudad y un nuevo colegio. Teruel. Cuando su tía le ordenó que metiera sus cosas en la maleta diciéndole que se mudaban a la capital de una de las tres provincias de Aragón, había navegado un poco por la red antes de apagar su portátil y meterlo en su bolsa. Le había hecho gracia descubrir que había una iniciativa llamada “Teruel existe” destinada a dar a conocer aquella región al resto de España. Él se sentía igual y tenía la sensación de que tenía que gritar para que alguien se diera cuenta de que existía. Sin embargo, después de su primer día en el instituto Vega del Turia, hubiera preferido ser invisible. Si ya de por sí atraía todas las miradas por culpa de su pelo de color gris, totalmente plateado, su piel morena y sus ojos de color violeta, cada vez que se presentaba, su nombre terminaba de marcarle como bicho raro allá donde fuera.

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